Cirugías Faciales
Rinoplastia
La rinoplastia o cirugía para dar nueva forma a la nariz, es uno de los procedimientos más comunes de la cirugía plástica. La rinoplastia puede reducir o incrementar el tamaño de su nariz, cambiar la forma de la punta de la nariz o del puente, mejorar la abertura de los orificios nasales o cambiar el ángulo entre la nariz y el labio superior.
Ventajas del procedimiento

Mejora estética integral del rostro
Permite armonizar la nariz con el resto de las facciones faciales, logrando una apariencia más equilibrada y estética.

Corrección de imperfecciones estructurales
Puede reducir jorobas, afinar la punta, modificar el tamaño o cambiar la forma de las narinas, mejorando significativamente el perfil nasal.

Mejora funcional y respiratoria
En muchos casos, también se corrigen desviaciones del tabique o alteraciones internas, facilitando una mejor respiración.

Resultados duraderos y personalizados
El procedimiento se adapta a la estructura y características de cada paciente, logrando mejoras naturales y duraderas.
Nuestros resultados
Antes y después
Paso a Paso del Procedimiento
Paso 1

Valoración médica y diseño facial
Se realiza un análisis detallado del rostro y nariz, evaluando tanto la estética como la funcionalidad, para definir un plan quirúrgico personalizado.
Paso 2

Cirugía
Bajo anestesia, se accede a la estructura nasal a través de incisiones internas o externas. Se remodela el cartílago, hueso y tejidos según el objetivo estético o funcional.
Paso 3

Recuperación y seguimiento
Tras la intervención, se coloca una férula nasal temporal. Se monitorea la evolución durante las siguientes semanas para asegurar una correcta cicatrización y resultado.

Cuidados Pre – Post Quirúrgicos de la Rinoplastia
Antes del procedimiento
Suspender aspirina, anticoagulantes, alcohol y cigarrillo al menos una semana antes. Informar al médico sobre cualquier afección respiratoria previa. Realizar exámenes prequirúrgicos.
Después del procedimiento
Evita golpes en la nariz, exposición solar directa y ejercicios físicos intensos por varias semanas. No sonarse la nariz durante los primeros días. Dormir boca arriba con la cabeza elevada. Asistir a los controles postoperatorios.
